domingo, 25 de noviembre de 2012

En mi Viejo San Juan...

Sueño con vivir en el Viejo San Juan.

Garita - Foto por Marielza Herrera


Cuando estudiaba en la UPR (Universidad de Puerto Rico) mi profesor de Ciencias Sociales decía que había viajado mucho y que nunca había visto una ciudad tan hermosa como el Viejo San Juan. Yo no lo dudaba.  A estas alturas de mi vida, a lo mejor no he viajado tanto como mi Profesor, pero hasta ahora no he visto una ciudad que me fascine tanto como el Viejo San Juan.  La verdad es que el Viejo San Juan me apasiona; esto puede ser porque siempre ha formado parte de mi vida y de mis mejores recuerdos.

Cuando era pequeña papi y mami nos llevaban al Morro a volar chiringas y al Parque de Las Palomas a darle comida a las palomas. Además, todas las Navidades íbamos al Viejo San Juan a ver las luces y la decoración de las vitrinas de las tiendas, especialmente la de Gonzalez Padín (donde está Marshalls ahora). En ese momento para mi todo era mágico: espectacularmente bello!

La tradición de ir en Navidades al Viejo San Juan la continué cuando estudiaba en la universidad.  Hubo Navidades que fui TODAS las noches.  Pasábamos las noches cantando con los pleneros y bailando en el medio de la calle.  Billyvan, antes de su éxito "Mata La Cucaracha", era el que formaba el rumbón y nos ponía a bailar. (Paréntesis: De casualidad vi a Billivan en el "Black Friday" en Plaza Las Américas y estas Navidades vamos a seguir bailando con él porque está estrenando su cd: "Fiestas Navideña..de Party". Hay que oirlo!...Cierro Paréntesis)



Cuando terminé la Universidad, mi primer trabajo fue en MicroJuris localizado en el Viejo San Juan. (Dios es Grande!).  Como parte de mis funciones, iba todos los días al banco y al correo. Qué maravilla!  Empecé a conocer la vida diurna de esta ciudad y también descubrí al que todavía sigue siendo mi salón de belleza:  Los Muchachos.

Mis próximos dos trabajos después de MicroJuris también fueron en el Viejo San Juan, por lo que durante casi cuatro años trabajé en el Viejo San Juan y nunca me decepcionó; al contrario, mi amor por el lugar continuó creciendo.

Obviamente, José Enrique conoce de esta obsesión, como él le dice, y por eso me sorprendió cuando nos casamos y nuestra primera noche de bodas la pasamos en el Hotel El Convento para luego irnos de viaje.

Hoy en día, cada vez que podemos nos escapamos al Viejo San Juan y mis Principitos ya son fanáticos de las piraguas y de las artesanías puertorriqueñas.

 

Voy a comenzar una serie de "posts" para compartir contigo los sitios que puedes visitar en el Viejo San Juan y nuestras aventuras en la ciudad más bella del mundo.  Nos acompañas?


De seguro te vas a divertir! QBT!



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